Portal dedicado al bandoneón, bandoneonistas y su música

Olga Bruñini

Olga Bruñini

6 may 2012

 

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Olga y su padre Humberto Bruñini

ALMA DE BANDONEÓN

Una actividad consagrada al bandoneón, en manos de una mujer. Olga Bruñini es una bahiense que heredó de su padre la habilidad y los recursos para reparar bandoneones. A esa labor consagra sus mejores horas y sus mayores afectos.

No existen en el país demasiadas personas que conozcan los secretos de este instrumento, íntimamente vinculado al tango.

Ella considera que seguramente hay afinadores en otras partes de la Argentina. “Tiene que haberlos; lo que no existe es otro taller tan completo como el que me dejó mi papá”, indicó la luthier.

OLGA BRUÑINI

Con los tres talleres y la habilidad heredados de su padre, Olga Bruñini fabrica las piezas que faltan, limpia y compone las arruinadas y transforma un conjunto de viejas partes en un impecable bandoneón.

Pero lo que mas sorprende de esta mujer no es la destreza con que realiza su oficio, sino la dicha que encuentra en la tarea.

“Después de tantos años en este trabajo, puedo decir que soy la persona mas feliz del mundo”, sostiene.

LOS DUENDES DE SU SON

En los días en que se siente inspirada, nada puede competir con su trabajo: ni el reloj, ni el sol que entra por la ventana de cualquiera de los tres talleres, ni el cansancio.

Olga utiliza con mas cariño que cuidado la perforadora, la sierra, la pulidora y otras herramientas fabricadas por su padre.

“Seguramente hay afinadores en otras partes de la Argentina, tiene que haberlos; lo que no existe es otro taller tan completo como el que me dejó mi papá”, asegura.

Cuenta que aprendió a componer y afinar bandoneones, acordeones y verduleras de su progenitor, Humberto, un suarense autodidacta que perfeccionó sus conocimientos desde los 14 años, cuando, en una fiesta de cumpleaños, arreglo el fuelle de una verdulera rota.

De sus tres hijos, dos mujeres y un varón, sólo Olga aprendió el oficio.

“De chica jugaba en el taller con las teclas, que parecían pelotitas, y con los cartones de los fuelles”, memora.
Aunque conocía los principales secretos de la tarea, recién se decidió a trabajar codo a codo con su padre hace 24 años, cuando quedó viuda y encontró, en el retorno al hogar y en los fuelles, un consuelo para el espíritu.

“Es una tarea muy noble: uno recibe en una caja o en una bolsa de arpillera un conjunto de piezas y, al cabo de 30 o 40 días, entrega un instrumento totalmente distinto, limpio y arreglado. Pone lo mejor para que la tarea salga bien y la satisfacción esta en tratar de superarse todos los días”_

 


 

EL FUEYE POR DENTRO

 

Va recordando a aquellos tiempos al lado de don Humberto: “él nos ponía a jugar con las teclas, así que aprendíamos jugando. Después comenzamos a hacer zapatillas,  balancines; yo me destacaba haciendo fueyes… ¿Qué es el fueye? Consta de tres partes. Se hace con cartón, lleva 70 cueros de napa o cabretilla, 60 tiras de cuerina cortada, que van en los lomos, tanto en la parte de adentro como en la de afuera. Después se pone papel. Lleva 144 papelitos, lleva 15 tiras de cuerina de un centímetro de espesor, depuse van 60 punteras, ocho anchas, dos marcos, y después que está hecho todo esto, recién se adhiere a la caja del bandoneón…”

Lo mas importante para arreglar un bandoneón que llega a su taller desafinado:

“Primeo hay que sacarle los defectos. La máquina, donde van apoyadas las voces. A veces  cambiar resortes, algún balancín, hay que arreglar 200 cueritos en total, asegurar las planchuelas a los tabiques. Creo que no tiene tanta importancia la afinación, sino los defectos que hay que sacarle…”

“Los cueritos en un bandoneón o en un acordeón están para tapar las voces. Cuando el instrumento abre, suena la voz que esta dentro del tabique, y cuando cierra, suena la voz que está libre; o sea que por cada voz hay un cuerito que la tapa; si ese cuerito llegara a estar doblado o levantado, cuando el aire se introduce provoca un mal sonido. Para evitar eso, hay que cambiar todos los cueritos antes de hacer una afinación…”

Todos los métodos en su taller son caseros. Únicos. Por eso sigue explicando, casi sin pausas: “una de las tantas cosas que mi padre inventó fue la ballenita. Consiste en colocarle una ballenita a los cueros mas gruesos, que son los que más ruidos hacen; porque las voces agudas llevan cueros…”

“Para que un bandoneón suene bien, hay que fijarse que no hay pérdida de aire, que el fueye esté bien, hay que fijarse que no hay pérdida de aire, que no estén torcidas las planchuelas, hay muchos detalles, la gente –y hasta algunos músicos- le hablan de una afinación brillante. Un bandoneón nunca se puede afinar brillante, sino que lleva una afinación central. Ahora, una afinación brillante se estila en los acordeones…”

El taller y la imagen de su padre, van de la mano: “yo tuve la suerte de conocer otros talleres y he comprobado que no tienen un banco de pruebas de los instrumentos como el que está en casa. Mi padre ideó una máquina de afinar, en la que se puede afinar bandoneón, un acordeón completo; la mano izquierda de un bandoneón; puedo hacer la afinación individual, por planchuelas, individual por voz, puedo hacer un trabajo completo…”

“No hay precios fijos; rara vez se trae un bandoneón para afinar solamente, hay que hacerle otras cosas. El músico está a veces un poquito confundido. Una afinación se hace una sola vez. Y un buen cuidado es tocarlo, que tenga uso, que no lo dejen en lugares húmedos, que de tanto en tanto se le dé una revisada; y si hay algo que reparar, no tener dudas…”

 

6.044 ELEMENTOS

Al ahondar en el tema, florecen bus conocimientos: “¿sabe de cuantas partes se compone un bandoneón? Llegue a contar 6.044 elementos. Están incluidos las 272 voces; 272 re-maches; 71 balancines; 71 teclas; 71 resortes; 32 muñequitos, que son de las teclas mas agudas; dos tapas; un fueye, que tiene 60 punteras  60 cueritos; en fin…”

“Al bandoneón se le aplican cuatro liras en cada parte. Debo destacar que eso es porque mi viejito hizo todas las matrices, balancines, guillotinas, prensas; hasta el destornillador mas raro para poder trabajar lo hizo él. Todo.Luego, mi padre estableció que la lira tenía que significar una demostración de afecto, de amistad; y comenzamos a entregarla a los amigos. Ahora me toca a mi. Y cada lira que entrego y cada trabajo que concluyo, lo hago en homenaje a mi padre…”

VOCES


 

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